La Caldera Pirotubular Del Futuro

La caldera pirotubular del futuro

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La caldera pirotubular del futuro probablemente seguirá pareciéndose bastante a la que conocemos hoy.

Seguirá teniendo hogar, pasos de humos, haz tubular, placas tubulares y un volumen de agua que recibe el calor generado por la combustión.

La transformación importante está ocurriendo en otro sitio:

en cómo se diseña, cómo quema, cómo recupera energía, cómo se controla y, sobre todo, cuánta información proporciona sobre su propio funcionamiento.

Para un responsable de mantenimiento o ingeniería esto tiene una consecuencia directa.

Si una caldera que compras hoy va a permanecer veinte o treinta años en tu fábrica, la pregunta no debería ser únicamente:

¿Qué caldera necesito actualmente?

Hay otra pregunta igual de importante:

¿Qué condiciones puede tener que afrontar esta caldera durante su vida útil?

Combustibles, emisiones, automatización, disponibilidad de datos, recuperación energética y condiciones de producción pueden cambiar mucho antes de que llegue el momento de sustituirla.

En nuestro artículo sobre renovación de calderas industriales y el criterio renovar frente a sustituir analizamos cuándo tiene sentido conservar un equipo existente.

Aquí planteamos la pregunta siguiente:

Si finalmente vamos a sustituirlo, ¿qué deberíamos exigir a la nueva caldera?

La arquitectura permanece; el diseño evoluciona

El principio de una caldera pirotubular es conocido: los gases calientes procedentes de la combustión atraviesan el hogar y los diferentes pasos de humos, transfiriendo energía al agua que rodea estas superficies.

Ese principio no necesita reinventarse.

Lo que está evolucionando es nuestra capacidad para optimizar lo que ocurre dentro de la caldera antes incluso de fabricarla.

Una de las herramientas utilizadas para ello es el CFD —Computational Fluid Dynamics—, que permite modelizar numéricamente fenómenos relacionados con el movimiento de los gases, combustión y transferencia térmica.

Esto permite estudiar aspectos como:

  • distribución del flujo de gases;
  • zonas de recirculación;
  • comportamiento térmico del hogar;
  • transferencia de calor;
  • distribución de temperaturas;
  • y determinadas condiciones que pueden favorecer pérdidas de rendimiento o solicitaciones térmicas indeseadas.

Pero aquí conviene evitar un error frecuente.

Que una caldera haya sido diseñada mediante CFD no significa automáticamente que sea más eficiente que otra.

El CFD es una herramienta de ingeniería.

Lo que interesa al comprador son los resultados que el fabricante puede garantizar para las condiciones reales de su instalación.

  1. Eficiencia: no preguntes únicamente por el rendimiento nominal

Dos calderas pueden presentar cifras de rendimiento similares en catálogo y comportarse de forma muy diferente durante el año.

¿Por qué?

Porque una fábrica rara vez trabaja permanentemente al 100% de carga.

Puede funcionar:

  • al 30% durante determinadas horas;
  • al 60% durante gran parte de la jornada;
  • al 100% durante los picos;
  • o experimentar continuas variaciones de demanda.

Por eso una de las primeras cosas que solicitaría antes de comprar una caldera industrial nueva sería:

La curva de rendimiento en función de la carga.

Y no solamente el rendimiento nominal.

También analizaría conjuntamente:

  • temperatura de gases;
  • exceso de aire;
  • rango de modulación del quemador;
  • consumo eléctrico de auxiliares;
  • economizador;
  • recuperación de condensados;
  • y condiciones del agua de alimentación.

La caldera más eficiente sobre el papel no tiene por qué ser la que consuma menos energía en tu perfil real de producción.

  1. El quemador puede ser tan importante como la propia caldera

Una caldera moderna con un quemador mal seleccionado puede convertirse en una instalación mediocre.

La evolución de los sistemas de combustión está permitiendo trabajar con:

  • mayor rango de modulación;
  • regulación más precisa de la relación aire-combustible;
  • control de O₂ cuando resulte apropiado;
  • variadores de frecuencia;
  • tecnologías de reducción de NOx;
  • y mejores sistemas de supervisión.

El objetivo no es únicamente reducir emisiones.

También interesa evitar introducir y calentar aire innecesario que posteriormente abandonará la instalación por la chimenea.

Pero tampoco existe un valor universal de O₂ que defina una combustión perfecta.

Combustible, quemador, carga y condiciones de funcionamiento determinan el punto adecuado.

Por eso en nuestro artículo sobre análisis de gases de combustión en calderas insistimos en que O₂, CO y temperatura de gases deben interpretarse conjuntamente y compararse con las condiciones previstas por el fabricante.

  1. Emisiones: comprar pensando en los próximos años

Este punto cobra cada vez más importancia.

En España, para las instalaciones de combustión medianas, el RD 1042/2017 establece el marco relativo a emisiones de SO₂, NOx y partículas y contempla también mediciones de CO. Su ámbito comprende instalaciones con potencia térmica nominal igual o superior a 1 MW e inferior a 50 MW, con las condiciones y excepciones establecidas en la propia norma. (BOE)

Además, los valores dependen de variables como:

  • potencia térmica;
  • combustible;
  • instalación nueva o existente;
  • y contaminante considerado.

Por ejemplo, para determinadas instalaciones nuevas que utilizan gas natural, el Anexo II establece valores específicos de NOx; no existe, por tanto, un único límite aplicable indistintamente a cualquier caldera. RD 1042/2017.

Esto introduce una pregunta interesante cuando una empresa compra una caldera destinada a trabajar durante décadas:

¿Queremos comprar un equipo que simplemente cumpla las exigencias actuales o uno que disponga de margen técnico para trabajar con condiciones de emisión más exigentes?

No es lo mismo.

  1. Digitalización: la caldera debería poder explicar cómo está funcionando

Probablemente aquí se encuentre uno de los mayores cambios para mantenimiento.

Durante años muchas salas de calderas han funcionado acumulando información de forma fragmentada:

una parte en el autómata, otra en el cuaderno, otra en informes de mantenimiento, otra en el analizador de gases, y otra en la experiencia del operador.

Una instalación moderna debería facilitar la integración y exportación de variables relevantes.

Por ejemplo:

  • presión;
  • producción de vapor;
  • temperatura de gases;
  • O₂, cuando exista medición;
  • posición o carga del quemador;
  • consumo de combustible;
  • conductividad;
  • estado de bombas;
  • alarmas;
  • disparos de seguridad;
  • horas de funcionamiento.

No porque el RD 809/2021 obligue a digitalizar todos esos datos.

No lo hace.

Sino porque disponer de históricos permite responder preguntas que de otro modo resultan difíciles:

¿Por qué ha aumentado el consumo?

¿Desde cuándo está subiendo la temperatura de gases?

¿Cuántos arranques realiza diariamente el quemador?

¿Qué ocurrió inmediatamente antes de un disparo?

La digitalización no sustituye al operador.

Le proporciona memoria técnica a la instalación.

Es la misma lógica documental que trabajamos en el post sobre dispositivos e instrumentación de seguridad: por qué el cuaderno relleno no es lo mismo que la realidad.

  1. Seguridad: cuidado con comprar siglas

Aquí modificaría especialmente el planteamiento habitual.

Una caldera nueva puede incorporar sistemas de control y funciones de seguridad considerablemente más sofisticados que una instalación antigua.

Pero no compraría una caldera simplemente porque en la documentación comercial aparezcan términos como:

SIL, PLC de seguridad, redundancia o diagnóstico automático.

Preguntaría:

  • ¿Qué función concreta está protegiendo?
  • ¿Qué arquitectura utiliza?
  • ¿Qué ha especificado el fabricante?
  • ¿Qué comprobaciones requiere?
  • ¿Con qué periodicidad?
  • ¿Qué procedimiento debe seguir mantenimiento?
  • ¿Qué documentación debemos conservar?

Una función de seguridad sofisticada que nadie sabe comprobar puede convertirse, con los años, en una falsa sensación de seguridad. En el post sobre nivel SIL en válvulas de seguridad de caldera desarrollamos qué significa realmente SIL 2 y qué programa de pruebas sostiene la clasificación.

Además, la propia ITC EP-1 contempla expresamente que determinadas modificaciones del sistema de vigilancia o de los sistemas de control y seguridad pueden constituir una modificación importante cuando se incorporan sistemas no previstos por el fabricante.

  1. Materiales: más avanzado no significa automáticamente mejor

Los materiales utilizados en las partes sometidas a presión deben ser adecuados para las condiciones previstas de servicio y mantener las propiedades necesarias durante la vida prevista del equipo.

La normativa europea de equipos a presión exige precisamente que los materiales de las partes sometidas a presión sean adecuados para las condiciones de funcionamiento razonablemente previsibles y contempla requisitos sobre propiedades, resistencia química, envejecimiento y trazabilidad/conformidad de materiales.

Por tanto, en lugar de preguntar:

«¿Utiliza materiales de última generación?»

preguntaría:

«¿Por qué se ha seleccionado este material para estas condiciones de presión, temperatura, combustible, agua y vida de diseño?»

Esa respuesta proporciona mucha más información.

  1. Tratamiento del agua: puedes comprar una caldera nueva y conservar un problema antiguo

Este punto suele recibir menos atención de la que merece.

Se sustituye la caldera.

Pero permanecen:

  • el mismo desgasificador;
  • el mismo tratamiento químico;
  • el mismo retorno de condensados;
  • las mismas purgas;
  • y, en ocasiones, los mismos problemas históricos del agua.

Por eso una sustitución de caldera industrial debería aprovecharse para revisar el sistema completo de agua-vapor, no únicamente el cuerpo de la caldera. En el post sobre tipos de desgasificador de caldera y qué falla en su selección explicamos cómo el equipo que trabajaba bien para la instalación original puede quedar insuficiente para la actual.

Una caldera moderna no corrige automáticamente:

  • dureza;
  • oxígeno disuelto;
  • conductividad inadecuada;
  • contaminación del condensado;
  • mala regulación de purgas;
  • o un tratamiento de agua insuficiente.

La inversión debería contemplar la instalación como sistema.

El RD 809/2021: una nueva caldera pirotubular no empieza con el contador a cero

Este es un punto esencial.

El artículo 11.4 de la ITC EP-1 establece expresamente:

«La sustitución de una caldera será considerada como una modificación importante de la instalación.»

Esto significa que la compra de la nueva caldera no puede analizarse únicamente como una adquisición de maquinaria.

Es también una actuación reglamentaria sobre la instalación.

Y hay una idea todavía más importante:

La documentación debe diseñarse al mismo tiempo que la instalación, no reconstruirse cuando llegue la primera inspección.

La ingeniería, instalación, puesta en servicio, instrucciones del fabricante, mantenimiento, vigilancia, tratamiento del agua y Libro de la Instalación deben contemplarse desde el proyecto.

Las 12 preguntas que haría antes de comprar una caldera pirotubular

Antes de solicitar la oferta definitiva al fabricante, plantearía estas preguntas:

  1. ¿Cuál es el rendimiento garantizado en nuestro rango real de carga?
  2. ¿Qué temperatura de gases podemos esperar en esos puntos de funcionamiento?
  3. ¿Cuál es el rango de modulación real del conjunto caldera-quemador?
  4. ¿Qué prestaciones de emisiones garantiza con nuestro combustible?
  5. ¿Qué sistema de recuperación energética incorpora o admite?
  6. ¿Qué calidad de agua de alimentación exige el fabricante?
  7. ¿Es compatible el nuevo equipo con nuestro sistema actual de tratamiento de agua y retorno de condensados?
  8. ¿Qué variables podemos registrar y exportar del sistema de control?
  9. ¿Qué funciones de seguridad incorpora y qué comprobaciones periódicas requieren?
  10. ¿Qué mantenimiento preventivo exige el fabricante durante los primeros diez años?
  11. ¿Qué documentación técnica y reglamentaria recibiremos con la instalación?
  12. ¿Qué formación específica recibirán los operadores antes de la puesta en servicio?

Si varias respuestas son:

«Eso ya se verá durante la instalación»,

la especificación de compra todavía no está terminada.

Mi opinión: la caldera del futuro se decide antes de fabricarla

La caldera pirotubular del futuro probablemente no tendrá una apariencia revolucionaria.

La revolución será menos visible.

Será una caldera:

mejor dimensionada para su carga real, con una combustión más controlada, con mayor capacidad de recuperación energética, con menores emisiones, con mejores datos de funcionamiento y, sobre todo, mejor integrada documentalmente en la instalación.

Por eso no creo que la decisión importante sea elegir la caldera con más tecnología.

La decisión importante es otra:

Elegir qué tecnología aporta valor a tu proceso y convertir esas prestaciones en requisitos verificables antes de firmar la compra.

En nuestro curso de Operador Industrial de Calderas trabajamos el funcionamiento de las calderas pirotubulares, combustión, tratamiento del agua, dispositivos de regulación y seguridad dentro del programa establecido por la ITC EP-1.

Y antes de aprobar una inversión que va a permanecer décadas en fábrica, plantearía una última pregunta:

Si dentro de diez años cambia el coste de la energía, las condiciones de producción o las exigencias ambientales, ¿habremos comprado una caldera preparada para adaptarse o simplemente la que cumplía nuestras necesidades el día que pedimos presupuesto?

Ahí está, para mí, la diferencia entre sustituir una caldera y planificar una inversión industrial.

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