Conservación En Paro Prolongado

conservación en paro prolongado

Siempre que en una caldera industrial sea necesario ponerla fuera de servicio y realizar una conservación en paro prolongado para cualquier propósito, se tendrá que limpiar por dentro y antes de ponerse nuevamente en servicio se debe conservar de dos maneras o en seco o en húmedo.

Si existieran materiales en suspensión estos pueden estar en forma de: depósitos, basura y tierra, en este caso debemos eliminarlos mediante los correspondientes lavados u otros medios mecánicos de los que se dispongan.

En el caso de encontrarse con: incrustaciones, depósitos u otros productos de la corrosión que no fueran fácilmente expulsados mediante el lavado correspondiente, se deben eliminar mediante una limpieza química interna.

El procedimiento de análisis químico de aquellos materiales que se necesiten eliminar, ayuda a la hora de determinar una decisión sobre el programa de limpieza química y la composición de las soluciones que debemos emplear.

Si finalmente se decide y realizar una conservación en paro prolongado, esta se dejará que se enfrié después de haberla vaciado y lavado, pudiendo realizar una inspección para determinar de qué forma se debe de conservar la misma ya sea mediante un lavado seco o húmedo.

La conservación húmeda suele hacer referencia a aquellas calderas que van a estar fuera de servicio durante un periodo corto, o cuando sea probable que se tengan que poner en servicio repentinamente. La conservación húmeda no se debe utilizar tanto para los recalentadores ni para aquellas calderas industriales que se encuentren expuestas en lugares que vayan a alcanzar temperaturas de congelación.

Esta forma de conservación en paro prolongado consiste en que una vez vaciada y limpiada la caldera, esta se cerrará y se procederá al llenado hasta el tope de la caldera con el retorno de condensados o el agua de alimentación, estas aguas serán tratadas químicamente y tendrán por objeto reducir a un mínimo las posibilidades de corrosión que se pudieran producir durante el periodo de conservación. En algunas ocasiones se emplea concentraciones de sulfito sódico en 200 ppm y sosa caustica en 450 ppm.

Una vez que hayamos encerrado el agua que ha sido tratada dentro de la caldera, durante el periodo que se realice la conservación mantendremos la presión a una presión algo mayor que la presión atmosférica

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